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Aforismo

02
Noviembre
2009
alejandrocavecchia — @ 13:33

No somos menos por no tener más,
pero teniendo más podemos ser menos.

Tras los pasos del Maestro 2

02
Noviembre
2009
alejandrocavecchia — @ 13:28

La inestabilidad emocional del hombre

Las pirámides han estado en Egipto desde que las hicieron, sólo acusan un desgaste producido por los contactos con el medio ambiente y el implacable paso de los milenios. Las cosas son así, estables. Pero los seres humanos como los demás organismos vivientes, están sujetos a cambios permanentes, desde los más cortos: (por ejemplo) cambios en el clima que producen cambios en el humor personal, hasta los más largos: el casi imperceptible proceso de envejecimiento.
Esa verdad evidente es, sin embargo, un severo tropiezo en el trabajo de formar discípulos. Jesús siempre tuvo en cuenta este problema:
"Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía.Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos,y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre". (Juan 2:23-25)

Si Jesús nunca hubiera tenido ni siquiera un gramo de confianza ni esperanza en la recuperación del ser humano, jamás habría convocado y formado a once discípulos con el éxito asombroso que recorrió el mundo.
El fundamento de Jesús no era la credulidad. No consistía en una mirada autocomplaciente, de color rosa, sino una visión cargada de realismo en cuanto al estado de la decadencia integral del hombre (cuerpo, alma y espíritu) (comparar Isaías 1:6).

El evangelio nos da testimonio que, en más de una oportunidad, ¡Jesús se hastió de las conductas de los apóstoles! Llegó a estar harto del infantilismo de los líderes que estaba formando. Esto es más notable aún, si consideramos que Jesús ya sabía que esto ocurriría, que era esperable dada la naturaleza herida de la humanidad, que era irrazonable esperar lo contrario y, sin embargo, no pudo escapar a la desazón que invadió su preciosa alma, leamos:
"Y he aquí, un hombre de la multitud clamó diciendo: Maestro, te ruego que veas a mi hijo, pues es el único que tengo;y sucede que un espíritu le toma, y de repente da voces, y le sacude con violencia, y le hace echar espuma, y estropeándole, a duras penas se aparta de él. Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros, y os he de soportar? Trae acá a tu hijo. (Lucas 9:38ss)

Por todo esto, tendremos que estar atentos a: (1) los cambios de humor en los discípulos (2) verificar en esos cambios cuál sea la verdadera motivación que los anima (3) y muy atentos a que esos “cambios” o “inestabilidades emocionales” no sean realmente ataques diabólicos para desalentarnos y dejarnos tirados en el camino (cp.Mat.16:23).

Tras los pasos de Jesús

06
Octubre
2009
alejandrocavecchia — @ 00:16

En esta serie de mini estudios estaremos extrayendo los principios de las enseñanzas de Jesús a fin de que nuestro ministerio esté perfilado tras los pasos del gran Maestro.
Tras los pasos del Maestro 1
Moviéndonos hacia las naciones para hacer discípulos.
Mateo 28:19-20 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén
(1) Se nos indica “ir” movernos. Salir desde nuestro lugar hacia donde está la gente. Pero no para “hacer número”. No para convocar multitudes. Eso es fácil. Haga un espectáculo costoso, llamativo, y la gente vendrá. Pero predique acerca de la cruz de Cristo y de su resurrección, su victoria sobre la muerte, el arrepentimiento de pecados, el juicio final y la vida venidera y la cosa cambiará. Precisamente, a eso nos llama Jesucristo: a hacer discípulos.
(2) Hacer discípulos es tan difícil que necesitaremos la guía y la asistencia del Espíritu Santo. Es decir que necesitaremos milagros, especialmente, aquellos que operan “corazones de piedra” para transformarlos en corazones que latan por Jesús, el Divino Maestro.
(3) Siempre tendremos presente que formar discípulos es una tarea que demanda nuestra vida. En otras palabras, es una inversión de nuestro tiempo y existencia en unas pocas personas (Jesús la invirtió en 12).
(4) Queda claro que todo nuestro movimiento tendrá un objetivo: hacer discípulos. Y ese es el gran mandato de Mateo 28:18-20.
Pr.AJC

Estudio doctrinal

04
Agosto
2009
alejandrocavecchia — @ 20:32

FUNDAMENTOS DE LA PRÁCTICA DE LA FE
Tema 1 : El día del señor Jesucristo. La importancia capital de congregarnos sistemáticamente en la iglesia local, cada domingo.

Eric Henry Liddell nació en Tianjin (China) en 1902 y murió en Weishien (China) en 1945. Su corta vida nos deja un gran legado. Sus padres eran misioneros escoceses en la China. De manera que fue criado con los principios de Cristo y una enseñanza completa de la Biblia. A los seis años de Eric, él y su hermano Rob, fueron llevados a Inglaterra para ser educados en un colegio para hijos de misioneros.
Desde pequeño, Eric Lidell manifestó grandes dotes para el deporte. Jugó muy bien al Rugby, pero especialmente se destacó como velocista en las competencias atléticas. Tanto, que hacia 1920 mientras cursaba sus estudios universitarios de Ciencias Exactas, continuó compitiendo en sus dos deportes favoritos y en 1923 se coronó campeón británico de 100 y 200 yardas. En las 100 yardas estableció un nuevo récord británico con 9,7 segundos que no sería superado sino 35 años más tarde.
La historia dice que fue elegido para participar en los juegos olímpicos de 1924 en París, para correr en los 100, 200 y 400 metros como velocista de Inglaterra. Aunque había sido seleccionado, no pudieron convencerlo para que corriera la prueba de 100 metros (y era el más veloz por aquellos días) porque la competencia se corría un día domingo ¡y no corrió por no quebrantar el principio de apartar el día para Cristo!
Pasado aquel domingo, corrió en la prueba de 200 metros (obtuvo medalla de bronce) y luego la de 400 en la que obtuvo la presea de oro con una victoria arrolladora batiendo el récord de velocidad olímpica con 47,6 segundos.
Un tiempo después fue misionero para Cristo en la China, siguiendo las pisadas de sus padres. Toda su historia la conocimos a través de la famosa película “Carrosas de fuego”.
Eric Lidell es un ejemplo a seguir por nosotros los cristianos del siglo XXI.
No son pocos los cristianos que profanan el día domingo. Sencillamente, se llaman a sí mismos “hijos de Dios” o “cristianos” pero, concretamente, hace años que no se congregan o lo hacen cuatro o cinco veces al año… Es decir que la mayoría de las semanas del año comienzan profanando el día santo (el día en que el Señor Jesucristo resucitó). Menosprecian el cuarto mandamiento. Subestiman la importancia capital del mandato divino. La mayoría de estos hermanos se especializa en encontrar excusas ante aquellos que los alientan a no dejar de asistir los domingos a la comunidad del reino de Dios: la iglesia.
Como nos va la vida espiritual en este asunto, veamos algunos principios espirituales sobre los que tenemos que construir nuestro carácter cristiano.

Razones para congregarnos y nunca dejar de hacerlo
• Es un mandato del Señor.
Ex.20:8-11 Acuérdate del día de reposo para santificarlo(…) Es el cuarto de los diez mandamientos. Santificar el día del Señor. El concepto espiritual consiste básicamente en que:
(1) El día es del Señor y debe apartarse (santificarse) para él, o dicho de otra forma: debe ser dedicado esencialmente para Dios.
(2) Es un día sagrado, por consiguiente no debería ser profanado con otras actividades que suplanten o impidan el encentro con Dios en medio de su pueblo.
(3) Es un día de reposo para descanso de la mente, alma y cuerpo, fatigados por el contacto con un mundo contaminado por la impiedad y el materialismo ególatra y asesino.
Hebreos 10:23-25 “no dejando de congregarnos”. La advertencia apostólica está incluida en el Evangelio de Dios. Quien quiera vivir un cristianismo genuino se congregará regular y fielmente. Desechar este principio espiritual es una inmensa necedad y por más racionalizaciones o excusas que se intenten, tarde o temprano dejara inválido y sumido en una fe enferma y solitaria al desobediente. ( leamos también Salmo 22:1 y 134:1).
Está claro que los judíos del Antiguo Testamento guardaban el sábado (el séptimo día) pero que los cristianos lo hacían el domingo (primer día de la semana) porque fue el día en que nuestro Señor resucitó. (Leer al respecto: Neh.8:1-2,10; 1 Cor.16:2)
• Es un “termómetro espiritual”. Lo que sería contraproducente en una medición térmica humana, por ejemplo cuando se superan los 37 grados, en la “temperatura espiritual” cuanto más caliente mejor. Leemos en Romanos 12:11 que dice: (…) “fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”, que literalmente significa: “hirviendo”. Y para ello es necesario más fuego. Cuando nos congregamos nos exponemos al fuego de Cristo y esto nos hará siempre bien, más allá de nuestra condición previa.
No es difícil constatar cómo se va “enfriando” el cristiano que está apartándose o que ha abandonado la periodicidad del encuentro de cada domingo con Dios y su pueblo.
• Es una necesidad imprescindible para la supervivencia espiritual. Somos seres gregarios (aun los más solitarios). Nuestra espiritualidad es comunitaria, esencialmente, aunque esto no anula la individuación del creyente, por el contrario, la potencia. Todas las manifestaciones humanas concluyen en la comunidad, cuando esto no ocurre estamos en presencia de algo anómalo o enfermo.
• Era la práctica formal de la iglesia primitiva y debe seguir siendo la nuestra. 1 Corintios 16:2
• Es el primer acto de testimonio de fe en el Evangelio de Cristo. Nuestra fe es (nos guste o no) una fe pública. Que nace en privado, en el interior del corazón, pero que nunca se aborta o recluye allí. El comienzo de todo camino espiritual cristiano empieza en la relación comunal, en el contacto con la iglesia de Cristo. Pablo iba camino a Damasco cuando se encontró con Cristo y el primer mandato que recibe de parte del Señor es ir a encontrarse con el profeta Ananías, leamos en Hechos 9:1-19. Notemos que lo primero que se le pide a Pablo es que se encuentre con el otro (Hechos 9:10-12). No le ordenan aislarse en su propio “desierto” espiritual. Desde el inicio, el Espíritu Santo no lo introduce a una práctica ermitaña, solitaria, sino a una vida en comunidad.
Cuando no asistimos a la congregación estamos debilitando no sólo nuestro testimonio sino también el de nuestra iglesia. Porque cuando una persona nueva (que no conoce a Cristo) se acerca a la reunión evangélica cada asistente está confirmando la importancia de ese tiempo especial y cada silla vacía parece sugerir lo contrario.
• Todo ministerio cristiano da su primer paso el día del Señor.
Es inconcebible que un cirujano opere sin asistir al quirófano, ni que el futbolista triunfe sin entrar al estadio, ni que el bailarín baile su danza sin ingresar al escenario, ni que el maestro no se haga presente en el aula para enseñar a sus alumnos. Asimismo, pensar en desarrollar un ministerio cristiano sin relación con la iglesia es ridículo (y hay en el presente una fuerte tendencia personalista e individualista que busca esa clase de “extensión del evangelio”…).
“Yo no asisto a la iglesia pero igualmente leo la Biblia y oro”… es la excusa perfecta siempre adornada con los pretextos que puedan acompañarla.
Mi abuela se entregó a Cristo siendo una persona octogenaria. Hizo su oración de consagración delante de mí. Ella estaba gravemente enferma del mal de Parkinson y nunca pudo congregarse formalmente en el templo. No pudo bautizarse. Su cuerpo quedó confinado a los estrechos espacios que le brindaron su cama y su silla de ruedas, sumido en una dolorosa rigidez que la exponía a indecibles dificultades hasta para recibir la comida en la boca. Pero ella siempre me llamó para orar juntos y esperaba que yo le leyera pasajes extensos de la Palabra de Dios. Esto me enseñó que efectivamente hay creyentes, discípulos de Jesucristo como mi abuela Margot, que están realmente impedidos de asistir a las reuniones de su iglesia y al mismo tiempo anhelan permanentemente estar en comunión con sus hermanos…
Por otro lado se me hizo patente que cualquier otra excusa que no sea un genuino impedimento es una actitud personal de desobediencia a la Palabra de Dios.
• Evitamos ser profanos. Aunque nos resulte chocante, esta afirmación es bíblicamente verdadera: todo cristiano que se precie como tal, debe apartar el día del Señor para el Señor. Si no lo hace, actúa como un profanador de lo sagrado. Leamos Nehemías 13:17-22.
• Tiempo y espacio. Toda experiencia humana se lleva a cabo en un lugar determinado y en un lapso específico. Pensemos en el Tabernáculo de reunión que era una especie de gran carpa y más tarde el Templo en Jerusalén. Las sinagogas después de la deportación a Babilonia. Siempre los lugares fueron preparados para que el pueblo se acostumbrara a buscar comunitariamente a su Dios. La fe “electrónica” es decir la emisión de cultos o estudios bíblicos que hacen los canales o radios evangélicas (aunque no son malos en sí mismos) no son sustitutos de la experiencia real, del encuentro con Dios y su pueblo. De manera que el lugar en el que está la manada es en el que se congregan las ovejas…y allí las alimenta el Pastor.
• Es un reflejo de la gracia. No estamos diciendo que debemos congregarnos para ser salvos. Afirmamos sencillamente que: quien ha tenido un encuentro espiritual con el Cristo resucitado, quien ha sido alcanzado por la gracia del Espíritu de Dios, se unirá a la iglesia y no abandonará la congregación de los santos ni apostatará de la fe.
Este fundamento milenario de la práctica de la fe cristiana, lejos de ser removido, se intensificará en el presente siglo y tomará múltiples formas y espacios, continuará el acto de adoración a Dios por un pueblo unido y bien concertado.

Pr. Alejandro Cavecchia
Glew 4/8/2009

(Minipoesía)

28
Mayo
2009
alejandrocavecchia — @ 00:52

Junto a los retazos de un cielo herido
desplego las alas de mi alma hacia ti.

La iglesia interactúa con otras instituciones

28
Mayo
2009
alejandrocavecchia — @ 00:40

# ¿Es la iglesia el único centro institucional cristiano? # (2) ¿Se puede ser “cristiano” fuera de las cuatro paredes sin perder la identidad en Cristo? más aún ¿podemos ser cristianos en otros ámbitos institucionales? ¿Nuestro ministerio es desde la iglesia y hacia la iglesia o desde la iglesia y hasta lo último de la tierra (incluyendo la iglesia y las instituciones humanas no “religiosas”?
El título es capcioso porque, respondiendo a la primera pregunta que nos hacemos, la iglesia no es ni el único ni el primer centro institucional cristiano.
UNA VISIÓN HOLISTICA
La respuesta a la primera pregunta es casi obvia, porque antes que la
iglesia existiera ya existía el matrimonio (como célula inicial) y con la

progenie surgida del vínculo ente el hombre-esposo y la mujer-esposa: la familia. Esta es la primera institución “cristiana” que tuvo origen divino. Y sólo basta con mirar Génesis cap.1 al 3 para darnos cuenta cuál es la ubicación cronológica de una y otra, o sea poner en perspectiva quién surgió primero.
El gran conflicto que afrontamos en nuestras teologías pastorales consiste en que seguimos senderos “eclesiocéntricos”. En otras palabras: toda las estrategias y estructuras misioneras que elaboramos parten de una visión centrípeta que toma como centro la Iglesia y no tanto a Cristo aunque muchas veces nos parezca lo contrario.
Tomamos a la iglesia no como el punto de partida sino como la finalidad de todas las acciones evangelizadoras.
La evangelización está más condicionada por el número de miembros de la iglesia local que por un anhelo genuino de extensión del evangelio (proselitismo más que evangelismo). La ética no es tanto la ética del Reino de Dios sino la de la iglesia. El alcance de la misión no llega a situarse hasta donde el Espíritu Santo pueda llevarnos sino hasta donde el presupuesto eclesiástico nos alcance. El poder está más relacionado con la ubicación geopolítica de la congregación local que la verdadera autoridad de la iglesia. Iglesia es sólo aquella que tiene cierto número y cierto poder adquisitivo...y no la capacidad de desprendimiento y solidaridad de un cuerpo de hermanos en Cristo. Pero ¿es eso lo que observamos en las relecturas del Nuevo Testamento?
La sagrada escritura atestigua que grandes y pequeñas congregaciones, tanto multitudes como grupos reducidos, participaban en la extensión del reino de Dios.

Hechos 2:47 : alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Observemos detenidamente: “y teniendo favor con todo el pueblo”…si bien es una hipérbole, una exageración semántica para describir que la iglesia se relacionaba positivamente con la sociedad no cristiana, nos permite conjeturar que nuestras congregaciones deberían buscar lo mismo, mediante la gracia de Dios y el esfuerzo colectivo de los hermanos, es posible adorar a Dios mientras tenemos el “favor de todo el pueblo”.

El teólogo y pastor alemán Dietrich Bonhoeffer en su libro Ethics, involucra otros centros o esferas sociales donde Dios también interactúa, leamos:
El gobierno (Estado) tiene la divina tarea de preservar al mundo, con estas instituciones que han sido dadas por Dios, para el propósito de Cristo. (…)
El matrimonio y el trabajo están desde el principio sujetos a un definido mandato divino que debe ser ejecutado en fe y obediencia a Dios. El matrimonio y el trabajo, por esto, poseen su propio origen en Dios, un origen que no está establecido por gobernantes (autoridades humanas o Estados) (…) ( Ética pag.344) (los paréntesis son míos)
Bonhoeffer no está diciendo que el Estado o el mundo del trabajo se ubican en lugar de Dios, sino que ambos fueron iniciados en el orden social que Dios implantó en la sociedad humana.
Esto nos conducirá a desarrollar una mirada holística, de conjunto, es decir una visión que no se hace desde la lente de la iglesia solamente sino desde el reino de Dios, desde un enfoque inclusivo y no exclusivo que observa todo el conjunto: Matrimonio, Familia, Estado, Iglesia, Escuela, y todo. Esa “mirada holística” nos impulsará a “salir”, en muchos sentidos y no solo literalmente, de las cuatro paredes ¡sin perder nuestra identidad cristiana!

JESÚS EL EXTERNO

Será necesario recrear para nuestro tiempo, la misma visión de interacción (en los lugares en que se halla la humanidad) como lo hizo Jesús en su ministerio.
JESÚS ASISTÍA AL TEMPLO Y LAS SINAGOGAS REGULARMENTE, PERO SU MINISTERIO NO SE QUEDABA CONFINADO A ESA ESFERA. Llegaba a los lugares donde estaba el pueblo donde era posible ministrar a todos. Interactuaba en
• Las casas. Mr.1:29-30; 5:38
• Las sinagogas. Mr. 1:35-39
• El templo de Jerusalén. Lc. 2:46; Jn. 2:14; 7:14
• Ciudades y aldeas (lugares céntricos y periferias). Lc. 8:1-3 Mt.23:37
• Centros políticos, teológicos y filosóficos (además de los citados arriba). Mt. 23:1ss
• Llegó hasta el centro del poder imperial con el mensaje de su evangelio en todo el proceso de crucifixión.
PABLO ESTABLECIÓ PARA SÍ MISMO Y SU EQUIPO MISIONERO EL MISMO ESTILO DE VIDA QUE SU MAESTRO. Esto está ampliamente documentado en el libro de los Hechos.
LA IGLESIA DEBE ABRIRSE A LA COMUNIDAD
Si buscamos la “seguridad” deberíamos encerrarnos en ghettos eclesiásticos o apartarnos a una vida monástica que nos salvaguarden de la pecaminosidad del mundo.
Si queremos ser “evangélicos” (por ejemplo como la Reforma) tendremos muchos riesgos que correr, como lo hizo nuestro Maestro y uno de sus mejores discípulos: el apóstol Pablo.
Los “riesgos”: dialogar con otras iglesias, con otras religiones; con las distintas expresiones culturales y artísticas; con partidos políticos y gobernantes; etc.

El futuro de la labor misionera estará fundado en esa exterioridad, esa fuerza centrífuga (no centrípeta) de evangelización, que inevitablemente estará enfocada en la cultura urbana, las artes, deportes,ciencias, economías y centros de poder...¡sin olvidaros de las periferias y los pobres!
Alejandro Cavecchia 27/05/2009

Los lideres obreros en la iglesia pequeña

09
Agosto
2008
alejandrocavecchia — @ 20:54

La calidad espiritual de los líderes cristianos determinará la clase de congregaciones cristianas que tendremos en las próximas décadas. De eso no tenemos dudas. Es materia de estudio permanente.
En las iglesias evangélicas, especialmente desde hace unos veinte años hasta la fecha, se han aceptado con agrado diversos cursos de liderazgo espiritual. Aunque también se incluyeron múltiples seminarios de tendencia a la gestión de carácter empresarial con aplicaciones pragmáticas al ejercicio del liderazgo cristiano.
Algunos materiales: libros, DVD, conferencias grabadas, etc., contienen abundante apoyatura bíblica y otros están basados más bien en principios seculares de administración y conducción. Unos mantienen ciertos perfiles pastorales y otros ponen un énfasis decididamente empresarial.
Bajo la perspectiva paulina de “Examinadlo todo; retened lo bueno” (1 Tes.5:21) continuaremos estudiando y aprendiendo todo aquello que es útil, provechoso, para la suministración eficaz del evangelio.
Parecería que estuviéramos asintiendo complacientemente a cualquier esfuerzo por aprender todo lo referente al “liderazgo” a cualquier precio. Pero no es así. No, al menos, sin decir que no todo lo que reluce es oro en esta materia…mucho menos si hemos de evaluar los principios implícitos arriba aludidos a la luz de los valores del reino de Dios.
Nos proponemos resaltar las características esenciales que deberíamos encontrar en los candidatos a ser “líderes obreros”, como los nominamos en el título. ¿Porqué llamarlos así? ¿Y porqué aplicarlo a la iglesia pequeña y no a la grande? Lo descubriremos al final de este artículo.
En uno de los diálogos de La república de Platón, Sócrates le responde a Glaucón: (Sócrates) -¿No te das cuenta acaso –dije- del premio propio de los mejores, por el que gobiernan los hombres de provecho cuando se prestan a gobernar? ¿O ignoras que la ambición y la codicia son tenidas por vergonzosas y lo son en realidad? (Glaucón) –Lo sé –dijo. (Sócrates) –Por esto –repuse yo- los buenos no quieren gobernar ni por dinero ni por honores (…)
Si para el maestro de Platón, Sócrates, era una calamidad digna de vergüenza el toparse con “líderes” o “gobernantes” dados a la ambición de honores y prestigios y codiciosos de riquezas, dejemos correr un poco nuestra imaginación respecto de lo que pensaría el Gran Maestro de todos los siglos. Pensemos a Jesús (nuestro modelo) en los términos que lo presenta el Nuevo Testamento, humilde, o lavando los pies de los apóstoles, o entrando a Jerusalén en un burrito, o cansado por haber andado de a pie todo el día bajo el calor abrasador del desierto, o cuando era un muchacho trabajando en la carpintería de José, o aún más atrás: cuando era un adolescente sujeto a los designios domésticos de su familia en la antigua Palestina.
La aplicación directa de principios seculares de liderazgo al ministerio cristiano, sin filtros teológicos o bíblicos, puede dejarnos resultados que contengan también ciertos “virus” que tendremos que limpiar de nuestro sistema…antes que seamos “infectados” con ambiciones y codicias opuestas al modelo del Cristo experimentado en quebrantos y ¡victorioso en la cruz! (Isaías 53:3).
¿Cuáles serían las cualidades o atributos que buscaríamos en aquellos que serán nuestros “líderes obreros”? ¿Cuál será el paradigma, el modelo a seguir?
Estas virtudes deberían buscarse sin parecernos demasiado exageradas, al fin y al cabo las listas de los requisitos de obispos, ancianos y diáconos en 1 Timoteo 3:1-13; Tito 1:5-9 ¡son sumamente exigentes!

LIDER OBRERO CRISTIANO

La designación de “obrero líder” responde al modelo de consagración de Jesucristo. Es la persona dispuesta a realizar tareas muy humildes y anónimas, mientras cumple el mandato asignado en Mateo 28:18-20 de formar discípulos de Cristo hasta lo último de la tierra. ¿Qué virtudes y actitudes emergentes deberíamos observar o constatar en los candidatos? ¿Qué “lecturas” tendríamos que hacer? Hay van algunas:

• Vida Espiritual. Biblia y Oración. Percibimos un gran interés por la lectura y el estudio de la Palabra de Dios. Discernimos en sus actitudes el trasfondo espiritual de una persona que dedica tiempo a la oración.

• Familia. ¿Cómo “funciona” su matrimonio? ¿Cómo es con su esposa o esposo? ¿Qué clase de padre o madre es? Si es soltero/a, ¿cómo se vincula con sus padres y hermanos?

• Dócil para aprender. Todo el mundo conoce la diferencia entre un caballo que no ha sido domado y uno manso, deberíamos estar entrenados para reconocer a la persona enseñable de la resistente a los cambios.

• Aseo y vestimenta personal. Presentación en sociedad. No necesita caminar con esmoquin o vestido lujoso (en el caso de la mujer) será suficiente que se muestre bien aseado y vestido con sobriedad. Conocí a un sujeto que solía llegar a la reunión con fuertes olores de transpiración…

• Casa. ¿Cómo es su casa? ¿Cómo es el orden y la limpieza del hogar o su habitación? ¿Administra o gobierna bien los asuntos de su vivienda? ¡Nunca menospreciemos esta señal!

• Economía. ¿Cómo es con el uso del dinero? ¿Cómo administra su dinero? Por ejemplo: ¿Da su diezmo y ofrendas todos los meses de todos los años? ¿es egoísta y tacaño? ¿tiene avaricia o es desprendido? ¿es prolijo con su administración financiera o es un pequeño desastre?

• Actitud hacia el trabajo manual. ¿Pone “manos a la obra” o manda la obra a las manos de otro? ¿trabaja genuinamente o lo usa para estar en la “vidriera” de la congregación? ¿qué sabemos de su verdadero desempeño en su trabajo “secular”? ¿cuál es la actitud en las jornadas de trabajo en las instalaciones de la iglesia? ¿trabaja o hace que trabaja?

• Calidad de sus trabajos y tareas. Más allá de cantidades ¿cómo es el resultado de los trabajos terminados por nuestro candidato/a?

• Militancia cristiana. Además de los domingos, ¿podríamos involucrarlo en actividades durante otros días de la semana? ¿Dedica tiempo y esfuerzo a la obra del Señor o tiene otras prioridades?

• Intelectualidad. (2 Timoteo 4:13) Pablo pedía a Timoteo los pergaminos y los libros. Nuestro candidato “pide” libros o se escapa de ellos como si fueran perros rabiosos.

• Vida en comunidad. ¿Cómo es la asistencia a las reuniones o cultos de la iglesia? ¿Está integrado a la comunidad o es un mero asistente? (Será muy importante verificar cómo se integra a la comunidad civil o secular, fuera de los entornos eclesiásticos). ¿Cómo se vincula con el otro? ¿Cómo es su alteridad: es positivo, constructivo con los demás, o suele animar episodios en los que muestra ciertas actitudes despreciativas hacia su prójimo?

• Autoridades. ¿cómo se relaciona con las autoridades? (Pastores, ancianos, obreros, diáconos, etc.) ¿Cómo construye sus vínculos? Sujeción y comunión. Acuerdos. ¿Cómo reacciona ante lo acordado o consensuado por la comunidad? ¿es obediente? ¿mantiene una actitud distante, silenciosa y pasiva? ¿manifiesta insubordinación a lo pautado? en otras palabras, ¿“pasó por alto” lo que debió hacerse? Leamos con cuidado Amós 3:3 ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?

• Trabajo en equipo. ¿Se adapta al trabajo en grupo? ¿Sabe cumplir su parte o es un problema? ¿Es “llanero solitario”?

• Humildad. ¿qué busca y cómo lo busca en todo lo que hace? ¿cómo habla de sí mismo y de los demás? Observando con cuidado, llegaremos a saber si es una persona humilde o arrogante.

La lista se haría interminable, pero la expuesta en el artículo es suficiente para tomarnos muy seriamente el asunto. La nominación de “obreros” líderes está fundada en 2 Timoteo 2:15 y en estos 20 años de ministerio pastoral en los que pude observar que los que realmente edifican la iglesia del Dios viviente son aquellos que siguen el modelo de humildad y perseverancia de Cristo Jesús. La soberbia se arropa con vestidos religiosos pero es tan destructiva como su padre el diablo.
He puesto el énfasis en la iglesia pequeña, llamada a crecer, porque allí es donde más daño hacen personas que viven encantadas con las “mieles” del “liderazgo”. Suelen ser personas que se aman desmedidamente a sí mismas, con narcisismos malsanos, con motivaciones espurias, infieles, no idóneas, aunque a priori ostenten una “apariencia de piedad”.
No he descartado a la iglesia grade y saludable, al contrario, creo que allí es donde más se deben aplicar los principios bíblicos que señalé. La congregación robusta suele tener más anticuerpos para resistir a los “lideres” negativos que de tanto en tanto se levantan. En la iglesia pequeña no hay mucho margen de error. Por consiguiente, apliquemos toda la paciencia, tomemos suficiente tiempo para orar, ayunar y observar la obra de Dios, y en ella, a los que llevan los frutos de Dios.

Pastor Alejandro José Cavecchia
Glew, Argentina, 7/8/2008

Teología Práctica

22
Julio
2008
alejandrocavecchia — @ 01:34

Los artículos no expresan necesariamente la
convicción u opinión de la institución que publica el
blog. Es un espacio de reflexión en el que debe
aplicarse el principio bíblico del Apóstol Pablo:
"Examinadlo todo; retened lo bueno" (1 Tes. 5:21)

Principio que nos expone al arbitrio de nuestra
deliberación interior y personal. En otras palabras:
Prohibido no pensar.